Es evidente, Rayuela, de Julio Cortázar (Argentina 1914), es una declaración de fatiga de una manera retórica de organizar el relato, cada uno de sus fragmentos rompe la ley de un comienzo, un medio y un fin,por no mencionar nada mas que un principio muy general. Y esto no significa falta de desarrollo de los temas sino un desarrollo que el lector debe completar mediante su memoria narrativa pero también mediante su propio poder de creación, exigido hasta la función de su inteligencia con el texto que le es entregado. Obra que se desdobla para cuestionarse mejor, es también una obra sobre el desdoblamiento del ser argentino, y, más profunda y vertiginosamente aún, sobre el doble que acecha en otras dimensiones de nuestras vidas. La forma del libro se confunde con lo que antes se llamaba su contenido.