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| 100 | 1 | _eautor | |
| 245 | 1 |
_aEl mundo novohispano _bPoblación, ciudades y economía, siglos XVII y XVIII _c/Manuel Miño Grijalva |
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| 264 |
_aMéxico: _bEl colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas, Fondo de cultura económica; _c2001. |
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| 300 | _a448 páginas. | ||
| 336 |
_atexto _btxt _2rdacontenido |
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| 337 |
_ano mediado _bn _2rdamedio |
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| 338 |
_avolumen _bnc _2rdasoporte |
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| 505 | 0 | _aPoblación tendencia general y configuración urbana, 1650-1810 / Las ciudades novohispanas / Las ciudades y las regiones: la estructura regional / La población novohispana: alimentación y recursos / La articulación general: las ciudades, los pueblos y el mercado / Élite, crédito y Estado: hilos económicos de una interdependencia / | |
| 520 | 3 | _aEn este libro, Manuel Miño Grijalva traza una explicación del largo proceso de crecimiento de la sociedad colonial durante los siglos XVII y XVIII: la población y su transformación social a partir de la ciudad y los núcleos urbanos o protourbanos. En una síntesis de la extensa historiografía de este periodo-pensada y ordenada de acuerdo con las condiciones regionales de los fenómenos, para evitar generalizaciones infundadas, se trata de entender el origen de la sociedad mexicana desde una perspectiva compleja, en su conformación local y regional, sin perder las líneas generales de desarrollo. Se ha puesto especial atención en la dinámica que siguió la población como parte vertebral de un proceso que mezcló su propia dinámica con variantes regionales, y que en su tránsito de población a sociedad incorporó y asimiló procesos económicos, se jerarquizó y estratificó de acuerdo con los requerimientos de cada grupo social. Desde su fase embrionaria, las ciudades americanas ordenaron un mundo configurado desde concepciones distintas de la europea. Vista a lo largo de los siglos, esta capacidad transformadora de ciudades y pueblos no fue uniforme ni tuvo efectos homogéneos sobre el conjunto del espacio, pero ciertamente conformó nodos en torno a los cuales se armó y estructuró la vida del poblador novohispano. El fortalecimiento de los pueblos estuvo acompañado por un claro proceso de recuperación y crecimiento de la población, convirtiéndolos en centros políticos importantes, productores de artesanías destinadas al mercado local o interregional, con una alta incidencia de conflictos. Se observará, sin embargo, que los pueblos y centros urbanos guardan una especificidad propia, determinada por su constitución étnica. Los pueblos de Oaxaca o Yucatán eran completamente distintos a los de Guadalajara y el Bajío, como lo fueron sus normas sociales. Pero unos y otros fueron ejes articuladores de la vida regional. Las ciudades menores estuvieron en función de las mayores, así como los pueblos, sólo por respetar su conformación histórica, dependían de otros mayores. En este libro aparecen las regiones como realidades subordinadas al papel ordenador de la ciudad, que es la que da coherencia al conjunto y establece relaciones con el exterior. El papel del comerciante como sujeto libre así como el del funcionario-comerciante fueron esenciales en el tejido económico novohispano. Por ello se ha tratado de caracterizar cada región con base en el papel central de la ciudad sobre su territorio, y éste en relación con su producción mercantil dominante, que, independientemente de sus montos y porcentajes, fue la que dio vida y sustento a gentes y localidades, llámense parroquias, pueblos, villas o ciudades. | |
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